2. Las personas
no solo somos razón, también somos emoción
Sabemos
que, por experiencia sobre cómo reaccionan las personas al cambio, a la mayoría
de nosotros nos gusta ver un camino causal, que nos lleve desde donde estamos
ahora, hacia donde queremos estar.
El camino
más corto hacia el cambio es cuando una cantidad suficiente de personas dentro
de nuestra organización son capaces de palpar una visión, al menos a nivel
conceptual, antes de que deban actuar a nivel operativo.
La
gente requerimos más que un grito de “hagámoslo” de parte de nuestros líderes. Guiar
el cambio requiere que usted como líder toque no solo las necesidades
racionales de su gente, sus mentes; también necesita tocar sus
necesidades emocionales, sus corazones.
Para
ello, es necesario que como líder visualice el cambio que desea de manera
concreta, y que transmita dicha visión a las personas clave, permitiéndoles
entender cómo piensa guiarlos de “aquí” a “allá”, y que esta visión emocione a
las personas y les mueva a la acción.
Recuerde:
Es importante
que los líderes y sus equipos, sin importar su nivel en la organización, pasen
por algún tipo de proceso
de visualización,
que los toque de forma
racional y también emocional.
Sin dicho
proceso, las probabilidades de que un cambio organizacional sea exitoso son
tremendamente pequeñas.